Nuevo itinerario: EL CAMINO DE LA SAL

16 de Julio, 2009

Caravana de llamas: Camino de la Sal, cinco días – cuatro noches

(Turismo rural de base comunitaria)


 El camino de la sal une la ciudad de Tilcara con las Salinas Grandes jujeñas. Era utilizado hasta hace apenas seis años por familias salineras que, con ayuda de tropas de burros, intercambiaban cargas de sal, carne de llama y animales por frutas de la Quebrada de Humahuaca. Se cree que la última Caravana de Llamas que utilizó el  camino fue hace cien años.
   Actualmente decidimos volver a abrir el Camino de Sal, en el marco del programa de Turismo Rural de Base comunitaria, que propone la Secretaría de Turismo de la Provincia de Jujuy. En esto estamos trabajando Caravana de Llamas y los miembros de la comunidad aborigen Pozo Colorado, Santiago Lamas, Carlos Lamas y Alfredo Valdivieso.

Dificultad: (muy exigente).
Altitud: 3500 m.s.n.m. 
Duración total de travesía: Cinco días, cuatro noches. (Total kilómetros caminados: 90)
Hora de salida: 1º día: 8 hs. (el día previo se duerme en el Pozo Colorado, lugar de salida)  
Hora de llegada: 5º día: 14 hs.
Lugar de salida: Pozo Colorado

Día previo al viaje: El viaje comienza en el margen este del Salar, en el hermoso paraje Pozo Colorado. Después de pasar la noche en la comunidad para hacer una adaptación a la altura, nos levantamos con la primera claridad del cielo.

Primer día: Antes de salir, en el corral de las llamas realizamos un “Chayaco” (ritual para bendecir el viaje y la tropa) donde ofrecemos alcohol y coca a la Pachamama. La gente de la comunidad nos prepara el almuerzo del día y, después de las ofrendas y de despedirnos de las familias, comenzamos la caminata rumbo al sol naciente; 90 kilómetros, o cinco días de marcha aproximadamente, nos separan de Tilcara. Las llamas, con paso señorial, nos acompañan inmutas por el desierto de arena y tola. Si tenemos suerte, podremos divisar grupos de vicuñas y guanacos y disfrutar de un cielo claro enmarcado en un lejano cordón montañoso de amarillos, ocres y colorados. Por la tarde, nos espera la familia Valdivieso, que nos brinda una esmerada atención, incluyendo buenas camas y abrigo. También podemos compartir su cocina junto al fuego, donde en una pequeña vasija de barro con fondo de arena se prepara “Wilpada” (harina de maíz tostado mezclado con agua fría y azúcar, bebida energizante especial para los caminantes).


Segundo día: A la madrugada siguiente, la familia Valdivieso nos ofrece mate con yuyos para los primeros pensamientos matinales y nos prepara el almuerzo del día. Ya despuntando el alba, aprovisionamos de alfalfa a las llamas y, mientras preparamos las cargas, api y tortillas, nos despedimos de la última familia que veremos en los próximos tres días. El camino llano de la Puna se termina y comenzamos el ascenso del cordón montañoso que nos separa de la zona de Quebrada. Cerca del medio día podemos encontrar las primeras apachetas que evidencian un camino milenario: junto al lugar ritual se pueden observar restos de mineral de cobre y tiestos. Hacemos nuestra propia “chaya”, pidiendo a la Pacha permiso y protección; y dejamos dos piedras envueltas en lana de llama de colores correspondientes a la señal de nuestras llamas, para señalar que “por aquí pasamos”. Hecho un cuarto de nuestro viaje, las montañas se levantan gigantes sobre nuestros pasos. Por la tarde un cerro morado nos sirve de abrigo y un pequeño río nos abastece de agua antes de convertirse en hielo en la oscuridad del ocaso.

Tercer día: por la mañana, la rústica y bondadosa madera de tola nos brinda luz y calor para preparar café. En este día tenemos que pasar las nacientes de Lipán, Hueco mino y llegar al Alto antes del medio día, para evita a “waira” (el viento). Agradeciendo y chayando en otras apachetas, continuamos el viaje y por la tarde podemos divisar en el horizonte la serranía de Tilcara. Seguimos viaje hasta encontrar refugio donde pasar la noche.


Cuarto día: ya estamos en zona de Quebrada y el clima se percibe diferente. El camino es en bajada y se puede observar más cerca la Paleta del Pintor de Maimará. Como la expedición es exigente para todos, hombres y llamas, hacemos campamento temprano junto al primer árbol que vemos en cuatro días, un churqui añoso que parece haber sido refugio de antiguas tropas caravaneras.

Quinto día: por la mañana temprano estamos listos para el último descenso hacia la Quebrada de Huichaira. A media mañana vemos las primeras casas. Nuestro camino ya tiene movimiento y ruido citadino; para llegar a destino tenemos que hacer un kilómetro por la ruta 9. Arribamos a Tilcara y terminamos el viaje. Nos queda la enseñanza del camino y un aire de paz en el corazón.

Incluye: Guía y ayudante (uno cada cuatro viajeros). Todas las comidas y refrigerios durante el viaje. Equipo de Campamento, kits de cocina y primeros auxilios 
No incluye: Bolsa de dormir.

Recomendamos llevar sombrero, abrigo,  zapatos de trekking y protección solar.
 

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